Ser maestra de danza en tiempos de pandemia

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¡Hoy celebramos 6 meses de clases virtuales!

Y digo celebramos porque a pesar de que ha sido un mega reto, la mayoría de las escuelas del país han cerrado sus puertas y abierto sus salas para enseñar con amor desde un lugar seguro y a distancia. 

Como saben, yo soy bailarina de profesión, solista de nuestro Ballet Nacional y como bailarina, este año perdí varias oportunidades como bailar en el estreno de Giselle y también de participar en unos festivales internacionales que tenía planeado ir a bailar.

A parte de mi carrera como artista, soy una apasionada de la enseñanza de la danza, tema que me mantiene inspirada y estudiando cada día para brindarle a mis alumnas lo mejor de lo que yo he aprendido y permitirles descubrir poco a poco de todas las bellezas de bailar.

Una de las cosas que más me encanta es recibirlas en mi escuela Studio 9, verlas llegar felices porque vienen a hacer más de lo que les gusta. Y este año las he extrañado de una forma inexplicable.

Creo que hablo por muchas maestras de danza cuando digo que logramos dictar nuestras clases por Zoom, el primer mes fue chévere todo inspiración porque pensábamos que iba a ser poco tiempo, todo era nuevo y sensación. Poco a poco hemos ido ver pasar el año frente a nuestros ojos y entendimos que este cambio va por lo largo, al menos hasta el 2021. Ahora el apuro de todos los días de ir al colegio, hacer tareas y correr a las clases de danza ha desaparecido. Los nuevos problemas del momento son que llovió muy duro y el Wifi se desconectó; en el mejor de los casos no fue el tuyo el que se cayó (hablando de la maestra) haciendo que la clase entera colapse, sino el de alguna de tus alumnas haciendo que el encuadre perfecto de videos se cambie y toque cambiar la dinámica de la clase o que se salga del breakout room y toque regresar a buscarla.

Sin duda alguna esta experiencia nos ha enseñado a replantear la forma en la que enseñamos. Conversando con otras maestras y directoras de escuela, todas hemos sufrido los mismos cambios, las alumnas más asiduas estan en su mayoría desmotivadas. Nos toca constantemente mover las cámaras para mostrar el paso desde varios ángulos y que comprendan las correcciones a distancia. También toca reforzar las practicas motivacionales porque a esta altura del juego ya todos estamos cansados pero a pesar de tanto trabajo, esta experiencia ha sido invaluable.

Denle gracias a sus teachers de danza que han hecho un esfuerzo inexplicable para estar con ustedes. Estoy segura que como yo, todas nos hemos puesto en el chip mental que este año no está perdido y que podemos seguir avanzando en nuestra danza con amor, paciencia y respeto. Un día a la vez y de poco a poco.

Hace unos días me quedaba pensando también si en realidad había aportado algo positivo en la danza en estos meses, y luego de mucho pensarlo solo sé decir GRACIAS. 

Gracias por permitirme estar cerca de ustedes como asesora de outfits y su especialista en zapatos. Gracias por permitirme estar cerca como educadora de danza y poderles brindar un poco de lo que yo conozco para que nutran su arte en casa. Y gracias a todas las que me leen y que sí son mis alumnas de danza por permitirme acompañarles a lo largo de esta pandemia y brindarles un poquito de amor y felicidad a sus días.

Seguimos creciendo juntas y nos encanta que sean parte de nuestra comunidad.   

Con amor,

Ana Caro

 

 



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